Ayer fue (y fui) todo...
Hoy la vida se me escapa, y tú has huído con ella (o quizá viceversa...)
Ayer no existía más que nosotros, hoy vuelves a dejarlo todo impregnado de miedos, rezumando temores.
Y no sé, la costumbre no aprende, el corazón no hace callo.
Ayer recorría con la lengua las mismas piernas que minutos después te llevaban en una dirección totalmente contraria a la que prometiste que andarían.
Anidé junto a un pendiente en tu ombligo, para que esas ramas fueran sólo nuestras; el fruto de un trabajo lento y constante.
Ayer fue (y fuimos) todo...
Hoy... hoy me repito que la vida se me escapa, y tú has huído con ella; pero por más que intente convencerme a mí mismo... hoy... sé que hoy viceversa.
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