Y al día
siguiente sale el sol… y no sólo metafóricamente, brilla alto y me embarga un
calor que ya había olvidado. Hoy el teléfono no suena pero su silencio crea una
sensación de calma que me embarga; un estado que es roto por el sonido de una
llamada… el timbre es dulce y todas mis neuronas se mueven al ritmo de la música.
Mientras
siento el placer de cada nota recorriendo todos mis sentidos, percibo
que el
polvo que ayer caía sobre los muebles ha formado unos dibujos que
despiertan mi
sentido del humor… creo formas imposibles en los rincones aún más
imposibles
de esos muebles. Juego, como jugaba de niño con las nubes, a buscar las
formas que han creado. Es curioso, ayer estabas en todas, hoy no
apareces en ninguna de ellas.
Y miro
al vacío y trato de ver si es fértil o estéril… Hoy es más que eso… el
vacío
está en barbecho… Sí, hoy es un “día de esos” que llaman "días
barbecho", porque todo lo que estorba, las sensaciones molestas, las
aparcas, las dejas descansar, no sé si hasta mañana, o quizá la próxima
semana, o un año, quién sabe si no habrán decidido tomarse un descanso
eterno, o simplemente deambularán por el limbo para reaparecer más
fuertes que nunca sabe dios cuándo. Hoy no importa, porque yo, hoy,
¡¡¡barbecho!!!
