viernes, 14 de septiembre de 2012

Partiendo de cero...

Un día tuve una novia... (Menuda frasecita para estrenar un blog...)
No recuerdo mucho de ella, pero sé que un día fue mi novia. Mi madre decía que era guapa... yo decía que era rubia. Mi padre casi no habla (no porque no pueda, sino porque no quiere) así que no dice nada al respecto...
Mi madre suele equivocarse, y los tintes pueden llevar a engaños... a lo mejor no era ni tan guapa ni tan rubia, pero un día fue mi novia. Incluso creo que un día la quise... (no hay tintes para eso, aunque sí medias tintas, pero ya hablaremos de eso otro día)
Ella sí hablaba, bastante más que mi padre, casi diría que hablaba por los dos (quizá por dos o tres personas más también, porque le costaba estar callada), y ella también decía que era guapa, y que era rubia, y que era muy inteligente... Un día tuvo un novio, incluso un día lo quiso... el resto del tiempo se lo pasó delante de un espejo repitiendo que era guapa, rubia e inteligente.
Ese día, el día que fuimos novios, me dijo que sabía escribir, que escribía cosas muy inteligentes, muy ácidas, mordientes... Yo, claro, muy crédulo, la imagíné sentada en su sofá de orejas, fumando en pipa con una bata de cuadros y escribiendo en una vieja olivetti...
 Rodeada de los clásicos, de los poetas mayores y también de los menores (descansa en paz, Benedetti, donde quiera que estés, para mí siempre serás un mayor) dejaba escapar de sus teclas enrevesados juegos de palabras, metáforas, hipérboles y todo un tratado de poesía moderna...
Ese día la pasión me ardía, necesitaba leer sus lineas... así que se calzó sus gafas (me decepcionó un poco el momento en que vi que no había olivetti, ni bata ni pipa), agarró con su habitual escasez de humildad un bolígrafo y un papel milimetrado (desde el colegio no había visto ese tipo de cuadrícula) y con una preciosa letra de estudiante de 4º de primaria, sin salirse ni un poquito del cuadro pautado, escribió lo más inteligente, ácido y mordiente que pasó por su cabeza:

"un ordenador, un limón y una muela"

La letra era preciosa, indiscutible, sabía escribir realmente bien...

Entonces me di cuenta de lo real que es aquello de que todo depende del cristal con que lo mires... y hablando de mirar, volvió frente a su espejo a repetirse lo guapa, rubia e inteligente que era...

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