lunes, 17 de septiembre de 2012

Hadas




Otro día tuve un amigo... era un amigo con suerte...

Aquel día, el día que fue mi amigo, se quitó una venda de los ojos y se encontró ante un camino iluminado con velas y decorado con un papel que parecía confeti. En sus manos un trozo de hilo de hadas...

¿De verdad no sabéis qué es el hilo de hadas...?
Bueno, en realidad muy poca gente tiene la suerte de conocerlo, pero si algún día lo encuentras, sólo síguelo... en el otro extremo de la hebra está la felicidad.

Y sí, él lo siguió, y al otro lado encontró ni más ni menos que al hada, que lo miró, sonrío y le dijo, "no hace falta que lo entiendas, sólo tienes que creer...", pero no lo entendió, y no, no creyó, y, por supuesto, nunca desayunó estrellas y nunca sintió la magia...

Ése día, el día que tuve y perdí un amigo... encontré un hada rota...

Hoy, cada día se sienta un ratito a mi lado y ambos jugamos a arreglarnos, y ella me cura los golpes, y me limpia las penas...

Y hoy, mi hada ya no está rota, y además, nunca deja que yo me rompa...

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