viernes, 23 de noviembre de 2012

Invocación a Becquer

Pensé hacer un cuento de esto...
pero no hubo más vuelta de hoja.
Ella era ninfómana,
él, eyaculador precoz...
Y como si de Becquer se tratase...
"no pudo ser".


miércoles, 14 de noviembre de 2012

Sábana (Dormir contigo)

(No quiero ser poeta,
ni galante,
sábana tuya donde te desmayes)
Federico García Lorca.

No quiero ser más que sábana tuya,
Para taparte en las noches
Oscuras de verde luna.

Quiero ser la arruga
en que se enredan tus piernas,
y esa hebra de hilo
que cosquillea tu oreja.

Y resguardarte con besos
Del rocío de la mañana;
No dejaré que se acerque,
Por celos, ninguna manta.

Y dormiré yo a tu lado,
Y encima, y por debajo,
En tus hombros, en tus muslos,
En tus dedos, en tus labios.

Y odiaré cuando me laves,
O me tiendas o me planches,
Dobladito en el armario,
Esperaré a que me salves.

Y otra vez encima tuya,
Te envolveré sin dejarte
Ni un solo dedito al aire
Por miedo de resfriarte.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Lluvia


Hace no demasiado alguien me contaba que las cosas importantes siempre le ocurrían en días de lluvia.
Desde ese día no ha parado de llover. Y, la verdad, no me importa, porque creo que es algo contagioso.

Empecé a darme cuenta de mi nueva enfermedad cuando salí a la calle, y entre una lluvia torrencial sentía que apenas me mojaba... Encontré techos en los que refugiarme en todo momento. Las sospechas se hicieron mucho más grandes cuando noté que no había pisado una sola de esas losas que te empapan el pantalón entero sólo con poner un pie encima (he de reconocer que tengo querencia a ellas).

Comencé entonces a toparme contigo entre gotas,
aparecías reflejada en todos los charcos,
me sentí un poco George Brassens, sin ganas ningunas de que acabara esta tormenta.

Sigue lloviendo, y mi suerte se acaba de confirmar, me acabas de llamar, vienes ya para casa (y sabes que no esperaba verte hoy)...

Si las cosas importantes siempre nos van a ocurrir los días de lluvia, déjame que cierre el paraguas, abrázate a mí y empapémonos de lo que la vida nos depare...

viernes, 9 de noviembre de 2012

Mi acuario


Esta mañana mi acuario estaba distinto, dos peces y una caracola se habían quedado huérfanos de madre. El revuelo era general, y aunque las lágrimas no se apreciaban entre tanta agua, la pérdida no ha dejado indiferente a nadie...

Mi limpiafondos, es ahora un limpiapenas, pasa su pequeña aletita negra por encima del lomo del más pequeño de los huérfanos, y enlaza sus escamas con las de éste intentando arrancarle una sonrisa.
El agua está hoy más fría, y el filtro no es capaz de depurar las sustancias realmente nocivas. El coral que hay en la esquina tiene el aspecto apático de unas ramas amarillas secadas al sol. Y el pez payaso es hoy un clown tedioso y meláncolico.

Hoy todos tratan de acabar con su mala fama, y llenan su olvido de memoria.

Se me ocurre entonces pensar que los peces no tienen párpados... miro el lado positivo, entre el agua que disimula las lágrimas y que no se le hinchan los ojos lo tienen mucho más fácil... yo ahora tendré que explicarte por qué he llorado, entonces me abrazarás, me consolarás y acabaremos haciendo el amor para acabar con todos los problemas que nos rodean...

Se me ocurre despues pensar que es una lástima que esto no sea más que un blog, esta entrada no es más que una metáfora, y que el único que se ha quedado un poquito huérfano (de ti) soy yo... que no, que no me abrazarás, que no me harás el amor, y que encima mi antiojeras no podrá disimular que hoy he llorado (otra vez...)
 

Ayer

Ayer fue (y fui) todo...

 Hoy la vida se me escapa, y tú has huído con ella (o quizá viceversa...)
Ayer no existía más que nosotros, hoy vuelves a dejarlo todo impregnado de miedos, rezumando temores.
Y no sé, la costumbre no aprende, el corazón no hace callo.
Ayer recorría con la lengua las mismas piernas que minutos después te llevaban en una dirección totalmente contraria a la que prometiste que andarían.
Anidé junto a un pendiente en tu ombligo, para que esas ramas fueran sólo nuestras; el fruto de un trabajo lento y constante.


Ayer fue (y fuimos) todo...

Hoy... hoy me repito que la vida se me escapa, y tú has huído con ella; pero por más que intente convencerme a mí mismo... hoy... sé que hoy viceversa.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Tu fantasmita y tú



A veces,
Cuando duermo con ella,
Intento no evocarte,
Como se hace en las canciones.
Me consuela saber
que ya no vas a aparecer
 en
mis
 sueños.
Pero al final, y como siempre,
Apareces.
Y no vienes sola.
Sois tú y tu fantasmita
Los que se tumban en la cama,
A nuestro lado.
Y nos miráis,
                Y os acariciáis,
                               E incluso, a veces,
Me tocas.
Entonces grito tu nombre
Y ella me mira,
                Se viste,
                               Se va...
Te quedas sentada un rato,
Y ahora eres tú, con tu fantasmita,
La que me mira.
                Y aún desnudas,
                               Os vais...
Y yo quedo,
                Al final, y como siempre;
                               Solo.

martes, 6 de noviembre de 2012

Esencia y ausencia



De la innombrable esencia de tu cuerpo
recuerdo no más que tu ausencia,
no más que tu irremediable ausencia.
Se perdieron las noches en que hice
(casi como Feuerbach)
de tu sexo mi única religión.
Se perdió el sueño de pensar
que eras tú la que volaba;
el sueño de volar cada día
                                               noche
                               contigo.
                Bueno,
se perdieron en general todos los sueños,
pero queda ahí, y para siempre,
tu irremediable ausencia.