miércoles, 19 de diciembre de 2012

Fin de año

Llega el fin de año, y con ello el momento de poner en la balanza todo lo positivo y negativo del año... Todo lo que has hecho bien y mal.

Se crean momentos de confusión, dudas por decisiones tomadas, te planteas todo lo que has hecho y todo lo que te viene por delante como consecuencia. El problema es cuando miras atrás, no sólo de este año, sino de toda tu vida, ves tus errores (la mayoría de veces mayores que los aciertos), ves a la gente que se ha ido quedando en el camino y que ya no sigue aquí, y te preguntas en qué momento empezaste a equivocarte, y sobre todo, por qué sigues equivocándote ahora, y hasta cuándo piensas hacerlo...

Creas tus propósitos de año nuevo, que sí, son idénticos a los del año pasado, así que ya sabes... este año no has cumplido nada... Te dan ganas de tirar la toalla, de mandarlo todo a la mierda e irte a Australia a criar canguros...

Y te acuerdas de aquél que en un momento de lucidez dijo aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor, y te jode tener que darle la razón, cuando sabes que no hay nada que te dé más rabia que mirar hacia atrás con nostalgia.

A tu alrededor la misma mierda de siempre, que este año es aún más grande, y los mismos gilipollas pisando las mismas calles, escupiendo por sus bocas las mismas sandeces que llevan años repitiendo, sin preocuparse de a quíén pueden llevarse o no por delante.

Y para darle más gracia  aún a todo esto, nos encontramos con un gobierno que se empeña cada día en destrozar más y más este país (no voy a decir nada de esto, porque hay millones de blogs en los que lo explican mucho mejor que yo...)

Y todo te da asco, y todo te da rabia, y todo empieza a hacerse pequeño y a la vez grande, y me falta el aire, y me sobra el aire, y ya ahora es algo más que ganas de hacerlo, lo haces... tiras la toalla, y mandas todo a la mierda...

Entonces te miro de frente, me pierdo en tus ojos verdes, y me pregunto por qué estaba escribiendo yo esto...


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